Ayrton Senna, la inspiración de adrián

EL MAESTRO DEL AHORRO DE COMBUSTIBLE

Adrián Fernández explica la técnica que desarrolló para alargar la vida de sus llantas al tiempo que ahorraba combustible en CART, lo que lo llevó a ganar carreras y pelear campeonatos

¿Cómo ahorrar combustible y neumáticos sin perder velocidad? Ese dilema lo descifró Adrián Fernández en la IndyCar, luego conocida como Serie CART y Champ Car, pero no lo había explicado nunca. Aquí te presentamos esta ‘ciencia’ del automovilismo.  

 El piloto mexicano Adrián Fernández manejaba como todos los pilotos del mundo que tratan de frenar lo más tarde posible en cada curva para dar las vueltas más rápidas. El problema de esto es que las llantas se lastiman, los frenos se calientan y se consume mucho combustible.  

 Por ello, siempre hay momentos en las competencias que los pilotos necesitan ser más finos en los virajes, menos bruscos en la frenada.  

 Adrián Fernández se dio cuenta que podía utilizar una técnica que lo llevara a mantenerse más tiempo en la pista, mientras sus rivales entraban a pits. Sacar ventaja de eso, y con vueltas rápidas adelantar posiciones una vez que él saliera de fosos.  

El lugar donde lo hizo exitosamente por primera vez fue Toronto en 1996. Pista que presenció la primera victoria del entonces piloto de Tasman.  

«Desde ahí empiezo a entender el ahorro de gasolina, hago la parada más tarde. Eso, con el paso de las carreras lo fui perfeccionando, al grado que nadie lo hacía mejor que yo en CART», contó Adrián a este sitio.  

La maniobra que le da el triunfo es alargar su segundo stint de llantas y combustible para poder entrar a pits 5 vueltas después de Alex Zanardi y salir por delante del italiano y Bobby Rahal.  

Pero, ¿cómo se hace eso?, ¿cuál es la técnica? ¿De dónde salió?

PRIMERO CUIDAR LAS LLANTAS Y UN VOLANTE ESPECIAL

«Como que me empecé a dar cuenta, poco a poco. Yo tenía una idea desde ya muy al principio de las carreras que el consumo de la gasolina era muy importante y que el entrar más tarde que los demás siempre era importante. Empecé a practicar cómo poder ahorrar gasolina.  

«Eso vino totalmente de mí al inicio y luego lo perfeccioné mucho más adelante, a un nivel mucho más grande con John Ward en Patrick Racing. Pero una de las cosas es que yo tenía es que era muy bueno para cuidar las llantas y ¿por qué era muy bueno para cuidar las llantas? Porque yo tenía un manejo muy fino».  

También hubo motivos físicos que promovieron esta habilidad. Adrián era un piloto extremadamente delgado con brazos y piernas de ‘pollo’, como él mismo se describe, así que tenía que encontrar soluciones.  

Los autos de CART tenían un giro de volante muy duro y pues yo con mis ‘chicken legs’ y mis ‘chicken arms’ no tenía la suficiente fuerza. Por eso siempre utilizaba un volante más grande y un ‘steering rack’ más largo, si alguien daba cierta curva con un cuarto de giro con el volante normal, yo tenía que dar mucha más vuelta al volante para dar la misma curva que ellos.  

«Muy pocos pilotos podían manejar el coche como yo lo manejaba con el sistema del volante que yo utilizaba, eso me daba un extra cuando empezaba a entender la estrategia de las llantas y la gasolina y todo este rollo. Desarrollé ese estilo y lo fui perfeccionando a tal grado que tuvimos grandes años con Patrick»

«Siempre usaba el volante más grande y tenía manera de hacer el rack más largo, es decir el piñón de la dirección, tenía más juego, con más dientes. Eso no sólo me ayudaba con la fuerza, sino que daba el control para hacer un manejo más fino».  

Adrián tomó inspiración de su más grande ídolo, el fallecido Ayrton Senna.  

«Senna era así. Me acuerdo mucho de Senna, porque lo hablaba. Corría con el volante más grande y el steering rack más lento. Yo lo hice igual, eso me daba mucho más control del coche, más sentimiento del coche y al mismo tiempo menos agresivo con la llanta, entonces la llanta duraba más».  

Los resultados en óvalos y circuitos daban de qué hablar entre los otros pilotos que le restaban mérito, al tiempo que justificaban así su éxito.  

«Recuerdo una carrera posteriormente con Patrick Racing en Houston. Scott Pruett se volvía loco por no saber por qué no podía andar conmigo. Le sacaba mucho tiempo, y empezaban a analizar y analizar y él no quería aceptar que era mi estilo de manejo.  

Se demostró que Scott era mucho más agresivo en la llanta y se la acababa más», narró la anécdota.  

«Es la estructura de la llanta, unas te permiten ser más agresivo y hay otras que no, pero imagínate que llegas a la curva y le das vuelta muy fuerte a la llanta, entonces es el primer giro que le das a llanta, aplica una mayor temperatura».  

«Muy pocos pilotos podían manejar el coche como yo lo manejaba con el sistema del volante que yo utilizaba, eso me daba un extra cuando empezaba a entender la estrategia de las llantas y la gasolina y todo este rollo. Desarrollé ese estilo y lo fui perfeccionando a tal grado que tuvimos grandes años con Patrick».  

Y EL AHORRO DE COMBUSTIBLE

En los monoplazas de IndyCar, CART e IRL existía una perilla para controlar la mezcla de combustible. Al 100 por ciento se consumía al máximo. Al 90, era 90 metanol y 10 de aire, pero era menor potencia en el auto, y así sucesivamente. Pero Adrián no basaba su ahorro en el control de mezcla.  

«La mezcla es una cosa. La mezcla te limita al final en todo, si tú le cortas la mezcla, pero estás peleando con los demás, en la recta te van a hacer pedazos. Lo que tienes que hacer es correr con los de adelante, pero dar más vueltas que los demás. Si los otros dan 25 vueltas en un tanque de gasolina y tú das 28 pero estás a 10, 15 segundos atrás y pierdes posiciones no sirve de nada. El chiste es mantenerte en contacto a los dos o tres segundos de los líderes, máximo cuatro segundos, usando menos gasolina, pero manteniéndote ahí. Entonces si tú empobreces demasiado el combustible no vas a mantenerlo ahí». explicó Fernández.  

En realidad, lo de Adrián Fernández fue una técnica de frenado poco usual y una puesta a punto que se lo permitía. Luego venía la magia de un frenado y desaceleración controlados.  

«Todo está en las enfrenadas y en el rolling hacia la curva. Para eso, para poder mantenerte y hacer el mismo tipo de vueltas que los demás utilizando menos gasolina. Tienes que ‘setear’ el coche diferente, porque la actitud del coche no es la misma cuando frenas tarde, que si desaceleras 30 o 40 metros antes».  

Y ahora nos revela el gran secreto:  

«Por ejemplo, en una frenada que a los 100 metros es tu límite, llegas con el coche bajo de adelante y con una distinta actitud, el rake que le llaman. Pero si tú le sueltas a los 150 metros, de los 150 a los 75 vas sin acelerador y frenas en el 75; esos 75 metros desaceleras. Cuando frenaba en el 100 desaceleraba e inmediatamente frenaba, no había nada de ahorro. Pero cuando desaceleraba en el 150 me ibas hasta los 80 o 75 totalmente sin acelerar, entonces ¿qué pasa? Si haces en cada una de las curvas imagínate lo que ahorras. Ahora, lo difícil es que puedas mantenerte con los demás ahí adentro, que eso no te reste en tiempos».  

De esto también se quejaban muchos pilotos y la respuesta de Adrián Fernández siempre era la misma. Tardaron mucho en poder hacer algo similar a él.  

«Eso fue algo que fui desarrollando, tenía un auto muy positivo, el setting era crucial, no es fácil, muchos pilotos se quejaban. Y yo les decía: ‘Si es tan fácil para mí ganar las carreras así, por qué no hacen lo mismo’. Y no podían. Les costó mucho tiempo hacer lo que yo había perfeccionado tiempo atrás».  

El perfeccionamiento vino con el equipo Patrick Racing en las temporadas 1998, 1999 y 2000, donde su ingeniero, John Ward encontró la puesta a punto ideal, además de que halló otras formas de ahorro.  

«Yo lo fui descubriendo, pero con John Ward sí era desde que prendíamos el coche, todo. En los entrenamientos, todo. Era muy innovador en aquel entonces y así ganamos siete carreras y fuimos subcampeones en 2000».  

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